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Los aficionados al deporte seguramente lo han oído alguna vez hablar del tratamiento con factores de crecimiento como algo milagroso. Se ha usado para recuperar a varios deportistas muy conocidos como Rafa Nadal cuando hace algo más de un año tuvo que parar durante unos meses por problemas de rodilla, lo que le ha dado cierta notoriedad.
¿Qué es el tratamiento con factores de crecimiento?
Es un tratamiento que intenta acelerar la regeneración de los tejidos necesaria para recuperarse de una lesión. Lo hace mediante la utilización de factores de crecimiento, que son un tipo de proteína con propiedades regenerativas y antiinflamatorias, entre otras.
¿En qué consiste?
Se saca sangre al paciente y se trabaja con ella. Se centrifuga para separar el plasma, que es rico en plaquetas. Las plaquetas con las células de la sangre que se encargan de la cicatrización y es donde se encuentran los factores de crecimiento.
El plasma rico en plaquetas se inyecta en la zona lesionada. Ese plasma puede inyectarse líquido, en coágulo, mezclado con otros biomateriales o con pequeños fragmentos de hueso. Esto suele hacerse antes de que transcurra una hora desde la extracción.
El procedimiento se suele repetir varias veces a lo largo de unas semanas.
¿Para qué está indicado?
Se han logrado buenos resultados para una gran variedad de dolencias: todo tipo de lesiones musculares, de tendones y de ligamentos, recuperación de fracturas óseas, artrosis...
Algunas advertencias para terminar
Las primeras experiencias con este tipo de tratamientos son de 1997, por lo que es una técnica relativamente novedosa. No hay estudios detallados que cuantifiquen su eficacia, aunque hay cierto consenso en que suelen ser eficaces en aproximadamente el 70-80% de los casos. Tampoco hay protocolos unificados para realizarlos, por lo que los resultados no son siempre comparables.
Como con casi todo lo relacionado con la salud, lo mejor es consultar a un médico de confianza. Y si se puede, quizá contrastar con algún otro. Las cosas no siempre son blancas o negras, por lo que no todos los médicos recomiendan lo mismo ante una misma situación.
Este tipo de tratamiento no sustituye a todo lo que ya se venía haciendo. Por lo que se ha descubierto hasta ahora parece que acelera la recuperación, pero para poder lograr los objetivos hay que seguir haciendo también todo que ya se venía haciendo antes. Y por cierto, eso incluye, en muchos casos, la fisioterapia.


