Mi hernia de disco y yo: un poco de perspectiva

Personal Training Overlooking Melbourne

Hoy tenemos En primera persona a Alejandro S. y nos habla de su experiencia con una hernia de disco. Este es su cuarto y último artículo sobre el tema (¡cuatro veces gracias, de verdad!). Los anteriores Mi hernia de disco y yo: el dolor llama a mi puerta, Mi hernia de disco y yo: habeamus hernia  y Mi hernia de disco y yo: explicación y tratamiento los publicamos hace unos días.

Desde el ataque agudo en el que me diagnosticaron la hernia de disco ya han pasado tres años.

Mantenimiento

Procuro mantener un peso no muy alto y hacer los ejercicios de abdominales que me mandaron con frecuencia, aunque admito mi tendencia a comer de más y peor de lo que debiera. También olvido los ejercicios varias veces a la semana. En teoría tengo que hacer los ejercicios a diario, pero creo que eso sólo lo logré durante los primeros meses. Ahora me doy por satisfecho si los hago tres o cuatro veces por semana.

Cada aproximadamente dos semanas también me doy un masaje para descargar la musculatura de la espalda y que no se me formen contracturas. Así conocí A Mano Fisios y he acabado escribiendo aquí.

Gracias a todo ello, y a que mi hernia aún no era muy seria, estoy bien y no he tenido más fases agudas. Algún día malo sí, pero no muy distinto de los días malos que puede tener cualquiera.

Deporte y actividad

Puedo hacer cualquier deporte y una vida totalmente normal. Sólo me recomendaron no dedicarme al judo ni ningún otro en el que forzara demasiado la espalda, pero tampoco tenía pensado empezar ahora (aunque admito que el no poder practicar algo lo hace extrañamente atractivo).

Mucha gente me dice que si tengo problemas de espalda tendré que nadar mucho. De hecho lo pregunté en su momento y me dijeron que tampoco me volviera loco con la natación. Si bien es un deporte muy sano y completo, justo para mi dolencia tampoco me iba a aportar muchísimo porque los abdominales no se ejercitan demasiado nadando (al menos no nadando de una manera normal). Incluso podría ser contraproducente por la rotación lateral de columna que se produce al sacar la cabeza para respirar. Las recomendaciones para evitar eso fueron respirar menos (no termina de convencerme por motivos obvios) o nadar con gafas y tubo de bucear (tampoco, aunque me guste la atención no me apetece ser el tío raro de la piscina).

Por todo ello la verdad es que nado poco, aunque cuando lo hago noto una mejora en el tono muscular de la espalada muy importante que creo que compensa los problemas que pueda tener. Como casi todo, con moderación probablemente sea una buena idea.

En conclusión

Siendo realista, es probable que en algún momento acabe operado de mi hernia de disco o con más problemas de espalda, pero mientras pueda lo retrasaré. Y quizá para cuando me toque la operación esté más conseguida o haya otra solución. Hay tratamientos experimentales que quizá para entonces hayan dejado de serlo.

Todo esto es sólo mi caso y no quiero generalizar. Hay gente que está mucho peor y que tiene que operarse de la hernia sin posibilidad de retrasarlo. Y eso tampoco es necesariamente malo, porque la mayoría cuentan que la operación suele aliviar los dolores. Lo que quería es desdramatizar un poco las hernias de disco. Son un problema, pero hay muchas otras cosas que también lo son y por las que la gente no se asusta tanto. Serán tan problema como quieras que sean.

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