A Mano Salud

El dolor de espalda de San Isidro

Agricultor descansando

La verdad es que nunca he ido a las celebraciones de San Isidro que cada año por estas fechas se hacen en la Pradera del mismo nombre, pero por lo que he podido investigar puedo concluir sin lugar a dudas que San Isidro sufre dolores de espalda muy intensos.

Su problema es la falta de actividad física, combinada con una alimentación desequilibrada y algo más de alcohol del recomendable. Explicaré con más detalle cada uno de los problemas:

Vago

Él es labrador y eso debería darle un nivel de actividad adecuado, incluso excesivo. Pero resulta que uno de los milagros que se le atribuyen es poner a los ángeles a arar el campo, para así liberarse de sus tareas y poder rezar. No es que rezar esté mal, pero el nivel de actividad física no puede ser comparado al de trabajar la tierra. Además las posturas estáticas pueden llegar a ser muy dañinas. La actividad física, en cambio, adelgaza y fortalece la musculatura que sujeta el esqueleto.

Borracho

En las celebraciones de la pradera de San Isidro son típicos los vinos de Valdepeñas, así que supongo que algún chato se toma. Para rematar, luego va a los toros (¡cómo faltar si le ponen su nombre a la feria!) y seguro que se toma unas cañas con los amigos. Esto es básico por si la corrida es mala y aburrida. Si fuera sólo de vez en cuando no tendría importancia, pero a la pradera van muchos días seguidos y la Feria de San Isidro dura alrededor de un mes... Tanto alcohol engorda. Mucho.

Lo único bueno es que los manantiales de la Pradera de San Isidro dan un agua estupenda y la gente se la lleva en botijos, por lo que supondremos que bebe mucha y al menos así reduce la resaca.

Glotón

Todos los días a base de rosquillas es una barbaridad. Sólo Homer Simpson puede hacerlo. Da igual que sean listas o tontas. Engordan mucho y el sobrepeso es horrible para la espalda (y para las articulaciones, el corazón...).

¿Qué es el tratamiento con factores de crecimiento?

Inyecciones para la rodilla

Los aficionados al deporte seguramente lo han oído alguna vez hablar del tratamiento con factores de crecimiento como algo milagroso. Se ha usado para recuperar a varios deportistas muy conocidos como Rafa Nadal cuando hace algo más de un año tuvo que parar durante unos meses por problemas de rodilla, lo que le ha dado cierta notoriedad.

¿Qué es el tratamiento con factores de crecimiento?

Es un tratamiento que intenta acelerar la regeneración de los tejidos necesaria para recuperarse de una lesión. Lo hace mediante la utilización de factores de crecimiento, que son un tipo de proteína con propiedades regenerativas y antiinflamatorias, entre otras.

¿En qué consiste?

Se saca sangre al paciente y se trabaja con ella. Se centrifuga para separar el plasma, que es rico en plaquetas. Las plaquetas con las células de la sangre que se encargan de la cicatrización y es donde se encuentran los factores de crecimiento.

El plasma rico en plaquetas se inyecta en la zona lesionada. Ese plasma puede inyectarse líquido, en coágulo, mezclado con otros biomateriales o  con pequeños fragmentos de hueso. Esto suele hacerse antes de que transcurra una hora desde la extracción.

El procedimiento se suele repetir varias veces a lo largo de unas semanas.

¿Para qué está indicado?

Se han logrado buenos resultados para una gran variedad de dolencias: todo tipo de lesiones musculares, de tendones y de ligamentos, recuperación de fracturas óseas, artrosis...

Algunas advertencias para terminar

Las primeras experiencias con este tipo de tratamientos son de 1997, por lo que es una técnica relativamente novedosa. No hay estudios detallados que cuantifiquen su eficacia, aunque hay cierto consenso en que suelen ser eficaces en aproximadamente el 70-80% de los casos. Tampoco hay protocolos unificados para realizarlos, por lo que los resultados no son siempre comparables.

Como con casi todo lo relacionado con la salud, lo mejor es consultar a un médico de confianza. Y si se puede, quizá contrastar con algún otro. Las cosas no siempre son blancas o negras, por lo que no todos los médicos recomiendan lo mismo ante una misma situación.

Este tipo de tratamiento no sustituye a todo lo que ya se venía haciendo. Por lo que se ha descubierto hasta ahora parece que acelera la recuperación, pero para poder lograr los objetivos hay que seguir haciendo también todo que ya se venía haciendo antes. Y por cierto, eso incluye, en muchos casos, la fisioterapia.

Sí tienes tiempo para hacer deporte, lo que ocurre es que no quieres

from-rust-to-ironmanMuchas veces, cuando hablo con gente sobre deporte, me dicen que están demasiado ocupados para practicarlo. Se quejan de una dolencia o sus kilos de más, pero dicen que pueden hacer poco o ningún deporte por tener demasiadas obligaciones. Yo mismo me pongo esa excusa a menudo.

Pero es una excusa. Se la damos a otros y nos la damos a nosotros mismos. La realidad es que si de verdad queremos hacer algo encontramos el tiempo. Normalmente siempre nos las apañamos para hacer las cosas que no queda más remedio que hacer. Pero los pequeños sacrificios que nos llevan algún tiempo son las víctimas perfectas de nuestra sobrecargada agenda.

Hace no mucho conocí a Rob Smith. Es el ejemplo perfecto de justo lo contrario. Es una persona muy ocupada. Tiene un trabajo que le tiene en la oficina hasta la noche e incluye muchos viajes porque gente en distintos países depende de él. Además está casado y tiene varios hijos pequeños. Y a pesar de ello está preparándose para un Ironman. Para los que no lo sepan, un Ironman es la modalidad más dura de triatlón. Incluye 3,86 kilómetros nadando en aguas abiertas, para luego recorrer otros 180,25 kilómetros en bicicleta, y terminar un corriendo a pie un maratón, con sus correspondientes 42,195 kilómetros.

El tipo de entranamiento necesario para terminar un triatlón hace temblar a cualquier aficionado al deporte. Y sin embargo él lo consigue hacer a base de entrenar a la hora de comer, levantarse a horas a las que muchos nos acostamos y renunciar a casi todo lo renunciable. No se lo he preguntado, pero me apuesto lo que sea a que ni enciende la televisión.

Por si todo eso fuera poco, está reflejando en un blog todo el proceso de preparación. Está en inglés, pero si te gusta el deporte y entiendes el idioma te recomiendo echarle un vistazo porque es muy entretenido. Por cierto, está recaudando dinero para la British Heart Foundation (Fundación Británica del Corazón), así que si puedes hacer un donativo irá a buen sitio y le darás ánimos en su preparación.

Gracias a que lo está escribiendo todo encontré un artículo en el que muestra lo que es una semana típica de entrenamiento cuando está en Madrid. Y es brutal:

  • Va y vuelve a trabajar en bicicleta o corriendo dependiendo del día, y normalmente alarga la ruta.
  • Entrena a la hora de comer
  • El fin de semana es aún más intenso, con 4-5 horas de deporte

En otro artículo dice que se siente afortunado por poder hacer todo esto y que es consciente de que no es sostenible en el tiempo porque implica también sacrificios para su familia. Pero aún así es realmente admirable que pueda hacerlo. Si crees que no tienes tiempo analiza tu día y busca el hueco, pero no te engañes, si de verdad quieres sí que tienes tiempo.

Fisioterapia para embarazadas

Madre embarazada

Con cierta frecuencia alguien nos pregunta si podemos tratar a una embarazada, así que he pensando que escribir este artículo quizá resolviera ese tipo de dudas. La respuesta corta es sí, la fisioterapia tiene mucho que aportar a una mujer embarazada.

La percepción que tiene mucha gente de que las mujeres encinta son un jarrón delicado al que mejor ni mirar para no causar daño es sólo parcialmente cierta. Es cierto que están en una situación muy especial y que hay que cuidarlas todo lo posible. Además no todos los embarazos son iguales. Pero eso no significa que no haya cosas que se puedan hacer. De hecho, la fisioterapia puede ayudar mucho a llevar mejor el embarazo, así que ahí van algunas ideas.

Molestias típicas del embarazo y lo que un fisioterapeuta puede hacer

  • Dolores de espalda, sobre todo en la zona lumbar. Un masaje de descarga en toda la espalda sienta realmente bien. Normalmente estos dolores aparecen cuando el embarazo ya está avanzado, por lo que normalmente la mujer no puede ponerse boca abajo en una camilla. Una alternativa bastante cómoda es que se siente en una silla al revés, con el respaldo hacia el pecho, y se incline ligeramente hacia adelante. De esta forma el fisio tiene acceso fácil a toda la espalda. A veces también se pueden hacer tratamientos con la paciente tumbada de lado.
  • Pesadez de piernas. Un buen masaje de piernas deja los músculos como nuevos. Tumbada boca arriba y de lado se puede hacer con bastante comodidad.
  • Retención de líquidos. El drenaje linfático es genial para esto. Ayuda a que el cuerpo drene todo lo que está reteniendo y a que la mujer se sienta mucho más cómoda. Esto también está muy indicado una vez que se ha dado a luz y se quiere ir recuperando el estado previo al embarazo.
  • Incontinencia. Hay toda una rama de la fisioterapia que ayuda con esto. Mediante ejercicios diversos se trabaja el suelo pélvico para conseguir que se tenga una vida más cómoda, tanto durante como después del embarazo.

El fisioterapeuta es el amigo del costalero

Costaleros

Ahora que la Semana Santa termina quiero dedicar un artículo a los costaleros y cómo se puede trabajar con ellos para que su espalda sufra un poco menos. Independientemente de si se siguen o no las procesiones, no creo que nadie pueda discutir el esfuerzo al que somenten sus cuerpos los costaleros al portar los pasos por localidades de media España. Si la lluvia no lo impide.

En el pasado no había una gran preocupación por la salud de los costaleros, más allá de la que tuvieran ellos mismos por los dolores que pudieran sufrir. En fechas más recientes, sin embargo, ha empezado a ser mucho más habitual que las hermandades cuenten con fisioterapeutas que les asesoren.

La labor del fisioterapeuta en estos casos comienza con la preparación. Los costaleros entrenan durante meses y es importante que en esa fase tengan una supervisión. Por un lado se trata de que alcancen un nivel de forma adecuado sin lesionarse. Y por otro, que si tienen algún tipo de problema físico previo no se vea agravado por esta actividad y puedan desarrollarla con los demás.

El fisioterapeuta también debe estar presente el día en que finalmente se sale con el paso. Aunque no todas las hermandades lo hacen, muchas hacen relevos de costaleros por lo prolongado de la salida y lo intenso del esfuerzo. En esos cambios el fisioterapeuta puede trabajar con los que terminan para que vuelvan a estar listos cuando les toque y que el descanso les recupere lo mejor posible.

Finalmente, una vez pasada la Santa Santa, el fisioterapeuta debería seguir trabajando con los costaleros para que las lesiones o molestias que tengan como consecuencia de cargar los pasos se curen sin complicaciones que les afecten en el futuro.

El trabajo que el fisioterapeuta debe hacer con el costalero es más o menos el mismo que hay que hacer con cualquier persona que cargue grandes pesos. Hay que incidir en que las posturas de carga sean ergonómicamente correctas, que la musculatura no se cargue demasiado, que se caliente antes del esfuerzo y que se recupere bien tras él...

Llevar pesos muy grandes durante mucho tiempo es un reto para la espalda y las lesiones de espalda pueden llegar a ser muy serias e inhabilitar para casi cualquier trabajo. Por ello no podemos más que celebrar que cada vez más costaleros cuenten con acceso a un fisioterapeuta que, si bien no va a hacer más ligera su carga, sí evitará, o hará menores, las consecuencias físicas negativas que pueda haber.

Más allá de la enfermedad crónica

Aster Tataricus

Hace unos días escuché el podcast de un programa de radio de Estados Unidos bastante interesante sobre la enfermedad crónica. Es un asunto importante para la fisioterapia porque a menudo es una disciplina que puede hacer mucho para mejorar la calidad de vida de los que padecen muchas enfermedades crónicas o degenerativas.

El programa es una entrevista a un nefrólogo de la Harvard Medical School, Dr. Julian Seifter, que ha publicado un libro sobre la materia: After the Diagnosis: Transcending Chronic Illness (en español se traduciría más o menos así: Tras el diagnóstico: más allá de la enfermedad crónica). Él mismo tiene diabetes tipo 1, por lo que habla desde un punto de vista muy personal y directo. Está en inglés y es algo largo (cerca de una hora), por lo que resumiré algunos de sus puntos importantes.

Definición de enfermedad crónica

Sifter hace una interpretación amplia del concepto. Incluye enfermedades graves y eventualmente mortales, pero también otras que no son tan serias.

Precisamente por esa interpretación amplia no se puede tomar al pie de la letra todo lo que dice como algo válido para todos los casos. Nada tienen que ver las limitaciones a la vida diaria de la hipertensión con las de la esclerosis lateral amiotrófica.

Recibir el diagnóstico

Lo malo de la enfermedad crónica es que la vida cambia para siempre. Es la renuncia a lo que ya se hace lo que más cuesta. Para curar otras enfermedades aceptamos hacer los sacrificios que sean necesarios, pero son soportables por su temporalidad. Hoy en la sociedad es muy práctica e intenta arreglar lo que está roto. Con la enfermedad crónica eso no es posible.

Cuando el médico comunica el diagnóstico conviene no hablar demasiado. El paciente tiene que asimilar y puede tardar en hacerlo, así que por mucho que se le hable no escucha y es mejor dejarle un espacio.

La pareja es muy importante. Por un lado hace falta apoyo. Pero también que no se trate al diagnosticado como un enfermo al que hay que proteger de todo. El paciente tiene que saber que su pareja sigue siendo la misma persona. Que se puede no estar de acuerdo con él y exigirle, igual que antes de que se le diagnosticara. Es importante que la enfermedad no lo cambie todo.

Afrontar el diagnóstico y el tratamiento

Hay que olvidarse de la culpa. Muchos pacientes la sienten y piensan que si hubieran llevado otro tipo de vida eso no les hubiera pasado. Una vez que se tiene una enfermedad crónica hay que mirar hacia adelante. El médico debe ayudar a eso, recriminar no aporta nada.
La gente que mejor lo suele llevar es la que ya ha afrontado dificultades. Los que han llevado vidas más despreocupadas o con menos orden son los que llevan peor las limitaciones de las enfermedades crónicas.

Como norma general, hay que abordar el tratamiento lo antes posible y responsabilizarse. Sin embargo, en ocasiones, la negación tiene su parte buena. No se trata de negar hasta el punto de no tratar la enfermedad, pero aquellos a los que les cuesta encajar la enfermedad en su vida es bueno que intenten negarla un poco y olvidarse de ella. Siempre sin llegar a hacer cosas perjudiciales. No es saludable ni productivo levantarse pensando en la enfermedad. Evidentemente esto depende mucho de la enfermedad en concreto. Las hay que llevan aparejado un tremendo dolor, pero no olvidemos que Seifter habla desde un punto de vista general.

Es importante enfocarse en lo que se puede hacer, no en lo que no. Hoy en día incluso en casos de enfermedades que limitan mucho hay avances que pueden ayudar a llevar algún tipo de actividad. Es sorprendente como pacientes que decían que serían incapaces de sobrellevar determinadas situaciones luego se adaptan y acaban disfrutando de cierta calidad de vida.

Compartir

Es bueno compartir la enfermedad con los más cercanos, pero dependiendo de cada caso a veces es mejor no ir mucho más allá. En la sociedad hay cierto rechazo hacia la enfermedad crónica, o al menos hacia algunas, por lo que es importante no compartir más de lo que nos haga sentir cómodo para evitar arrepentimientos futuros.

Los grupos de apoyo pueden ayudar mucho. Pueden ir mal y deprimir si se siente que no se está tan enfermo como los otros o que se está peor que ellos, pero en la mayoría de los casos la gente se apoya y aprende más que estando sólo con el médico.

Mi hernia de disco y yo: un poco de perspectiva

Personal Training Overlooking Melbourne

Hoy tenemos En primera persona a Alejandro S. y nos habla de su experiencia con una hernia de disco. Este es su cuarto y último artículo sobre el tema (¡cuatro veces gracias, de verdad!). Los anteriores Mi hernia de disco y yo: el dolor llama a mi puerta, Mi hernia de disco y yo: habeamus hernia  y Mi hernia de disco y yo: explicación y tratamiento los publicamos hace unos días.

Desde el ataque agudo en el que me diagnosticaron la hernia de disco ya han pasado tres años.

Mantenimiento

Procuro mantener un peso no muy alto y hacer los ejercicios de abdominales que me mandaron con frecuencia, aunque admito mi tendencia a comer de más y peor de lo que debiera. También olvido los ejercicios varias veces a la semana. En teoría tengo que hacer los ejercicios a diario, pero creo que eso sólo lo logré durante los primeros meses. Ahora me doy por satisfecho si los hago tres o cuatro veces por semana.

Cada aproximadamente dos semanas también me doy un masaje para descargar la musculatura de la espalda y que no se me formen contracturas. Así conocí A Mano Fisios y he acabado escribiendo aquí.

Gracias a todo ello, y a que mi hernia aún no era muy seria, estoy bien y no he tenido más fases agudas. Algún día malo sí, pero no muy distinto de los días malos que puede tener cualquiera.

Deporte y actividad

Puedo hacer cualquier deporte y una vida totalmente normal. Sólo me recomendaron no dedicarme al judo ni ningún otro en el que forzara demasiado la espalda, pero tampoco tenía pensado empezar ahora (aunque admito que el no poder practicar algo lo hace extrañamente atractivo).

Mucha gente me dice que si tengo problemas de espalda tendré que nadar mucho. De hecho lo pregunté en su momento y me dijeron que tampoco me volviera loco con la natación. Si bien es un deporte muy sano y completo, justo para mi dolencia tampoco me iba a aportar muchísimo porque los abdominales no se ejercitan demasiado nadando (al menos no nadando de una manera normal). Incluso podría ser contraproducente por la rotación lateral de columna que se produce al sacar la cabeza para respirar. Las recomendaciones para evitar eso fueron respirar menos (no termina de convencerme por motivos obvios) o nadar con gafas y tubo de bucear (tampoco, aunque me guste la atención no me apetece ser el tío raro de la piscina).

Por todo ello la verdad es que nado poco, aunque cuando lo hago noto una mejora en el tono muscular de la espalada muy importante que creo que compensa los problemas que pueda tener. Como casi todo, con moderación probablemente sea una buena idea.

En conclusión

Siendo realista, es probable que en algún momento acabe operado de mi hernia de disco o con más problemas de espalda, pero mientras pueda lo retrasaré. Y quizá para cuando me toque la operación esté más conseguida o haya otra solución. Hay tratamientos experimentales que quizá para entonces hayan dejado de serlo.

Todo esto es sólo mi caso y no quiero generalizar. Hay gente que está mucho peor y que tiene que operarse de la hernia sin posibilidad de retrasarlo. Y eso tampoco es necesariamente malo, porque la mayoría cuentan que la operación suele aliviar los dolores. Lo que quería es desdramatizar un poco las hernias de disco. Son un problema, pero hay muchas otras cosas que también lo son y por las que la gente no se asusta tanto. Serán tan problema como quieras que sean.

Mi hernia de disco y yo: explicación y tratamiento

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Hoy tenemos En primera persona a Alejandro S. y nos habla de su experiencia con una hernia de disco. Este es su tercer artículo sobre el tema. Los dos anteriores Mi hernia de disco y yo: el dolor llama a mi puerta y Mi hernia de disco y yo: habemus hernia los publicamos hace unos días y pronto publicaremos el cuarto, que cierra la serie.

Este artículo es el más técnico de los cuatro y quiero insistir en que esto es sólo la perspectiva de un paciente. No soy médico ni pretendo dar explicaciones científicas precisas. Sólo compartir mi experiencia.

Explicación

Una hernia de disco es una alteración de uno de los discos que separan las vértebras entre sí y que dan cierta flexibilidad a la columna. Esa alteración presiona sobre un nervio y eso es lo que causa el dolor. Las molestias más típicas son lumbalgias (mi caso) o ciática, dependiendo de qué nervios presione esa deformación en el disco.

Una protrusión es una cría de hernia. La deformación es aún pequeña y no da muchos problemas, pero seguramente lo hará cuando crezca.

Los médicos distinguen entre distintos tipos de hernias y normalmente dicen que es hernia cuando hay rotura de una parte del disco y protusión cuando sólo es deformación.

Para una explicación más detallada este artículo del servicio de divulgación de la Biblioteca Nacional de Medicida de EEUU está muy bien.

Tratamiento

En mi caso, debido a que la hernia no era grande, me dijeron que no hacía falta operar.

La operación de hernia de disco consiste en quitar el saliente del disco para que no presione sobre ningún nervio y no genere dolor. Cuando el fragmento de disco que se quita es grande se fijan varias vértebras entre sí para darle estabilidad a la columna. Evidentemente, si te fijan vértebras pierdes movilidad. Por eso los médicos intentan no operar si no es estrictamente necesario. Tiempo habrá para ello.

Además de la cirugía he leído que hay otros tratamientos experimentales, pero de eso no tengo ni idea y no puedo opinar.

El neurocirujano me explicó que la hernia es algo degenerativo y seguramente no me la causó el esfuerzo de la puerta de garaje. Probablemente se había ido formando y eso sólo fue la gota que colmó el vaso.

Las hernias no se curan, pero pueden no ir a más, o al menos no empeorar muy deprisa. Me dijo que a veces tendría fases agudas que me dolerían y que otras veces ni me acordaría de que la tengo. Y que si las fases agudas no se repetían más de una vez al año no le diera importancia. Si alguna vez lo hacen tengo que volver para reevaluar la situación.

Para evitar que eso pase me recomendaron perder peso, mantener los abdominales fuertes y darme un masaje para descargar la espalda de vez en cuando. Todo eso lo comentaré en el próximo y último artículo.

Mi hernia de disco y yo: habemus hernia

MRI-Philips

Hoy volvemos a tener En primera persona a Alejandro S. y nos habla de su experiencia con una hernia de disco. Éste es el segundo artículo de los cuatro que ha tenido la generosidad de escribirnos. El primero, Mi hernia de disco y yo: el dolor llama a mi puerta, lo publicamos hace unos días. Los otros dos estarán aquí pronto.

Tras varios días con molestias intermitentes pero de cierta importancia, fui al traumatólogo. Me hizo una radiografía y un examen físico. Fue el primero que me dijo que podía tener una hernia de disco.

Después tuve que ir al neurocirujano (lo sé, da miedo hasta la palabra, pero en ningún momento intenta taladrarte el cráneo). Me dijo que efectivamente podía tenerla y me mandó hacer una prueba llamada electromiograma, o electromiografía. Cuando averigué lo que era casi no voy.

Un electromiograma es una prueba en la que te clavan unas pequeñas agujas en los músculos y hacen pasar un corriente a través de ellas para ver cómo responden. Sirve para ver si los nervios están afectados. Como en mi caso el dolor en la parte baja de la espalda las agujas me las pusieron por las piernas. Y resultó que la prueba no fue nada molesta. Me han dicho que antes sí era algo muy incómodo, pero hoy las agujas son muy finas y las corrientes muy bajas. Prefiero un gin-tonic mientras escucho música, pero no puedo decir que un electromiograma sea peor que la mayoría de cosas que ponen en la tele.

Cuando el neurocirujano vio los resultados me confirmó que las respuestas nerviosas no eran normales y que tenía algún tipo de pinzamiento.

Me mandó hacer una resonancia magnética. En esta prueba se ve todo, pero normalmente no la mandan directamente, creo que porque es más cara que las otras. No es nada molesta, simplemente te meten en una máquina bastante grande y tienes que estar quieto. No tengo ni idea de cómo funciona, pero consiguen imágenes de todo tipo de tejidos.

Y la resonancia lo confirmó, una hernia L4-L5 (entre las vértebras lumbares L4 y L5) y una pequeña protrusión (que es como un inicio de hernia... un cría de hernia según mi neurocirujano) L5-S1 (entre la lumbar L5 y la sacra S1). Hernia y pico en la parte baja de la espalda. Una faena, pero ya estaba preparado.

En relación al proceso de diagnóstico tengo que decir que realmente me ayudó tener un seguro privado porque pude hacerlo todo muy rápido. La seguridad social funciona muy bien para muchas cosas, pero todo suele llevar su tiempo. En esta fase tuve que ir a consulta cinco o seis veces y me hicieron tres pruebas distintas, pero en total no me llevó más de tres o cuatro semanas sin dejar de trabajar.

Mi hernia de disco y yo: el dolor llama a mi puerta

Figuras con dolor de espaldaHoy escribe En primera persona Alejandro S. y nos habla de su experiencia con una hernia de disco. Le conocemos desde hace años y siempre es entretenido hablar con él. Como tenía mucho que contar y no queríamos dejar nada fuera hemos decidido partir su colaboración en cuatro articulos. Hoy publicamos el primero y haremos lo propio con los otros tres en breve.

Treinta. Tengo treinta años y una hernia de disco. Si a mi edad ya estoy así, ¿qué clase de vida me espera? Esos fueron mis primeros pensamientos cuando me diagnosticaron una hernia de disco hace unos años. Hoy, cuando lo miro hacia atrás, me doy cuenta de que estaba dramatizando demasiado. El desconocimiento, o quizá el exceso de conocimiento (¡bendito internet!), me llevaron a darle demasiadas vueltas a algo que es mucho más habitual de lo que la mayoría piensa. Y por eso he pensado que compartir mi experiencia quizá ayude a otros.

Los antecedentes

Lo primero es decir que hasta que me diagnosticaron la hernia mi vida era bastante normal. Siempre he hecho deporte, pero nunca de una manera muy seria o habitual. También he pasado muchas horas sentado y con frecuencia he tenido unos kilos de más. Había tenido dolores de espalda, y una vez me di un golpe muy fuerte esquiando que me hizo estar varios días casi inútil y con mucho dolor.

En general no creo que mis antecedentes sean muy diferentes de los de gran parte de la población de mi edad.

El detonante

Me había dejado unas cosas dentro de un garaje, y tenía que abrir la puerta. Era una de esas puertas grandes que basculan y se quedan arriba una vez que las levantas. Ésta estaba muy dura y costaba mucho hacerla subir. Así que, tras varios intentos fallidos, cogí aire, me agache un poco, y tiré hacia arriba con todas mis fuerzas.

La abrí, aunque me arrepentí al instante porque noté un dolor agudo en la zona lumbar que me hizo lamentar haber salido de casa esa mañana. Pude volver a estirarme y seguí en marcha el resto del día, aunque estaba muy tocado y sabía que algo no andaba bien.

Al día siguiente me enteré de que la puerta era a motor y se abría pulsando un botón. ¡Al menos no la rompí!

En primera persona

Señal que indica stop por pacientes cruzando

Como ya dije en nuestro primer artículo, este no es un blog lleno de términos ininteligibles y orientado a profesionales —aunque por supuesto son bienvenidos—. Es un blog para el público general e intenta hacer las cosas accesibles. Por eso vamos a empezar una serie de artículos escritos por pacientes y amigos sobre sus experiencias relacionadas con la salud.

Ya tenemos varios artículos preparados para ir publicando. Los agruparemos en la categoria En primera persona. En algunos casos no publicaremos el nombre completo del autor porque habla de dolencias propias y hemos convenido con ellos hacerlo así para proteger su privacidad. O porque sin hablar de asuntos especialmente sensibles prefieren no ser identificados. En otras sí lo haremos porque explícitamente nos lo han pedido.

Si estás leyendo esto y tienes cualquier experiencia relacionada con la salud que quieras compartir, por favor escríbenos a This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it .

Esperamos que los artículos sean interesantes para todos y que los disfrutemos. Antes de terminar querría pedir un especial respeto para sus autores. Escriben sin estar obligados a ello y por pura generosidad, pues no reciben nada a cambio. Por eso les estoy realmente agradecido y pido que se les trate especialmente bien. Gracias, a todos.

¿Y quién es el fisioterapeuta?

Como complemento al post ¿Que es la fisioterapia? de hace unos días, hoy toca discutir un poco quién es el fisioterapeuta.

Antes de ponerme trascendente, una definición divertida sacada de Twitter hace unos días cuyo autor es @gomezgonzalez (por cierto, si usas Twitter y no nos sigues es el momento de que lo hagas, somos @amanofisios):

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Está claro que lo dice desde el aprecio y yo me reí bastante (por cierto, ¡nuestros precios son muy razonables!), pero por si acaso luego complementó con una segunda acepción:

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Y ahora en serio, como su nombre indica, es el profesional sanitario que ejerce la fisioterapia. Pero hay una serie de requisitos que hay que cumplir. En esta ocasión si hay otros que lo explican muy bien, así que pondré la explicación que da el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid porque me parece impecable:

El Fisioterapeuta es un profesional sanitario con formación universitaria.Sus competencias quedan recogidas en la Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias. La titulación ostentada es la de Diplomado en Fisioterapia (3 años). Según la nueva normativa, de adecuación al espacio europeo, será el Título de Grado en Fisioterapia (4 años).

Como profesional universitario su formación está garantizada por un Título Oficial, con las garantías de contenidos y horas de prácticas obligatorias que ello conlleva (unas 2300 horas de formación en la actualidad que se convertirán en más de 4000 con el nuevo Título de Grado en Fisioterapia).

La formación del fisioterapeuta no termina cuando obtiene su título. Como en todas las profesiones sanitarias, la formación continua es clave, y casi todos los profesionales ponen un gran esfuerzo en ella.

Además el fisioterapeuta tiene que colegiarse en el colegio profesional correspondiente.

Por todo ello el fisioterapeuta aporta importantes garantías de seguridad y fiabilidad al paciente. Y por ello vuelvo a incidir en la necesidad de no confundirlo con otros colectivos que intentan equipararse a veces a los fisioterapeutas sin tener la formación precisa.

Cierro con una cuña sobre A Mano Fisios. Nosotros lo llevamos en el nombre. Sólo tenemos fisioterapeutas atendiendo a nuestros pacientes. Todos tienen sus títulos y colegiaciones al día porque creemos que con la salud no se juega.

¿Qué es la fisioterapia?

 

Ésta es una de las preguntas que más me hacen porque la mayoría de la gente no tiene claras las diferencias con otras disciplinas. Así que haré lo posible por contestarla de la mejor manera que sé.

La fisioterapia ha sido definida por muchos y muy respetables. Creo que he leído docenas de versiones. La mayoría son farragosas y están llenas de palabras largas que sólo los propios fisioterapeutas entienden, por lo que no citaré a ninguna asociación ni organismo internacional y daré una propia muy sencilla:

Es una disciplina sanitaria que usa cualquier medio físico para recuperar o prevenir síntomas derivados de patologías puntuales o crónicas. Las manos son las herramientas más importantes, aunque usa también el frío, el calor, las percusiones, los estiramientos, la electricidad y alguna otra que no enumero por no hacerme pesado.

Hay tres aspectos que creo que hay explicar:

  1. Es una disciplina sanitaria. Y esto no lo digo yo, lo dice la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias. Esto diferencia al fisioterapeuta de quiroprácticos, reflexólogos, masajistas y otras disciplinas que en ocasiones intentan compararse. Según la ley, el fisioterapeuta es el único que aplica tratamientos físicos para curar o prevenir enfermedades.
  2. Usa medios físicos. La fisioterapia no se vale de fármacos, aunque en ocasiones algún fármaco puede estar indicado como complemento.
  3. Prevención. Mucha gente piensa que la fisioterapia está indicada sólo cuando ya hay un problema físico importante. Y lo está. Pero es mucho mejor tratar las cosas antes. Unos ejercicios y unos consejos de un fisioterapeuta te pueden ahorrar muchos disgustos en el futuro.

Y una puntualización sobre el masaje:

El masaje es sólo una de las técnicas de las que dispone el fisioterapeuta. Muchas veces se identifica a toda la disciplina con esta técnica, pero esto no es correcto. En A Mano Fisios, con nuestro eslógan El masaje que va donde estés, somos conscientes de que tenemos algo de culpa. Sin embargo, en nuestra defensa he de decir que tenemos ese eslógan porque el masaje es la técnica más usada en nuestra empresa. También aplicamos otras, pero en los tratamientos a domicilio el fisioterapeuta está muy limitado en cuanto a los medios de los que dispone, por lo que el masaje representa un porcentaje de los tratamientos mucho mayor que en un centro u hospital.

Estrenamos blog

¡Bienvenido! Hemos decidido crear este blog para publicar contenido interesante sobre salud. Evidentemente, siendo una empresa de fisioterapia, ésta tendrá un cierto protagonismo, pero no queremos centrarnos sólo en eso. Por eso lo hemos llamado A Mano Salud.
Adelanto algunas de las cosas que queremos cumplir:
  • Salud en general, no sólo fisioterapia.
  • Información práctica para todos. Aquí no encontrarás artículos técnicos que no puedas entender.
  • Múltiples perspectivas. Además de los que escribamos habitualmente, buscaremos colaboraciones esporádicas de otros que sepan mucho más que nosotros.
  • Sinceridad y transparencia. Dejaremos claro lo que sabemos, lo que no y de donde lo sacamos.
  • Participación. Todos los artículos tendrán los comentarios abiertos y sin moderar. Si tienes algo que decir, sea lo que sea, queremos escucharte.
Y hago una única advertencia. Aunque aquí haya artículos de salud y algunos de ellos los escriban profesionales sanitarios, no deben ser tomados como consejo profesional. Es sólo contenido interesante y que puede dar alguna orientación, pero si necesitas consejo profesional debes acudir a uno.